Un día por la tarde, me dolió la cabeza un poco y pensé que
tomándome una pastilla como le había hecho muchas veces antes, se me iba a
pasar, pero esta vez era diferente, el dolor no cesaba, al contrario, se hacia
más y más fuerte al grado de desvanecerme y de perder el conocimiento por
completo.
Cuando desperté estaba en una cama de hospital sentía como
que un tren me hubiera pasado por encima! Pero no había sido un tren, lo que
había pasado era una operación a cráneo abierto del cerebro, casi nada; poco a
poco empecé a recuperar el hablar y pensar derechito, aunque la verdad es que
hasta la fecha no lo he recuperado del todo.
Los días comenzaron a pasar y yo me recuperaba a pasos de
tortuga, cada día un poquito más y más, así paso el primer mes y yo seguía en
el hospital Juárez, donde me salvaron la vida después de que me operaran de
emergencia en la Clínica Londres donde fuimos por estar cerca de la casa de
Cesar mi editor! A donde habíamos ido para editar un comercial que yo había
dirigido, el que me proyectaría a las ligas mayores o al menos eso es lo que
decían Eugenio y Martín mis productores.
Total que me operaron en la Londres y de ahí en un movimiento arriesgado me trasladaron al Hospital Juárez,
donde en realidad me salvaron la vida. Ahí estuve en recuperación unas semanas
hasta que el doctor nos indicó que ya era buena idea que me fuera a casa por
las bacterias del hospital, que mi recuperación en el Juárez había terminado. Así
que me fui a casa y llegué en calidad de trapo.
Pesaba 55 kilos yo, que estoy acostumbrado a pesar 65 kilos
siempre.
Ahí empezó mi verdadera rehabilitación con Vero, una chica
que trabajaba en un asilo de ancianos y que estaba en busca de otra chamba para
mantener a sus 3 hijos.
Así que estuve con Vero un buen tiempo, hasta que mi madre
encontró un lugar de terapias en Atizapán, ahí conocí a
Brenda una terapeuta que estaba buscando poner su propio lugar de terapias para
muchos discapacitados, Ahí estuve yendo por alrededor de 1 año y seguí hasta
que me cansé de ir con ella y también ya me había recuperado todo lo que
pudieron hacer ahí. Después siguió el Instituto Nacional de Rehabilitación Donde conocí a Poncho mi
terapeuta que me ayudó muchísimo a sentir que si había remedio para mi derrame
y sus secuelas, ahí me dieron muchas terapias que me sirvieron mucho para no
estar tan espástico y caminar mejor.
Después seguimos con la terapia en casa y el INR y fui
mejorando, pero las mejoras fueron ya tan graduales y casi imperceptibles que
ya solo las noté yo, y en teoría esa era la meta de la carrera.
Pero lo que he aprendido en esta experiencia es que nunca es
la meta, cuando parece que ya has llegado a la meta, aparece algo que te enseña
cuan equivocado estás. Así que en eso estoy, en correr una carrera que no tiene
meta y no llegar nunca hasta el final, y creo que no lo cambiaría por otra
cosa, porque rehabilitarme ha sido un estilo de vida y no conozco otro aunque
ahora trabajo en la fotografía de mi papá donde tomo fotos y las imprimo y
recorto con ayuda de mi tía Bertha que también sin quererlo se ha visto
involucrada con todo lo que es mi recuperación, y no le pesa, al contrario,
creo que es un acto de amor.
También todos los que se involucraron con mi rehabilitación
lo hicieron por amor, amor hacia mi, amor por su profesión o amor a la vida,
pero amor al fin y al cabo.
El lado derecho del cerebro es el que controla las
emociones! Por eso está tan afectado ese rubro en mi, el lado derecho del
cerebro está relacionado con la intuición, el pensamiento, divergente,
imaginativo , metafórico, no-lineal, y subjetivo, y es el lado predominante en
artistas, inventores y emprendedores. Por eso me cuesta tanto trabajo iniciar algo nuevo o darle seguimiento a lo que había iniciado! Pero eso es lo que dicen los libros, faltaba lo que dijera yo, y yo dije que aceptaba el reto de rehabilitarme.
Hermoso testimonio!!!! caminando de la mano todos primo :)
ResponderEliminarSi, todos me ayudan a encontrar mi camino!
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