viernes, 1 de noviembre de 2013

Yo!


Un día por la tarde, me dolió la cabeza un poco y pensé que tomándome una pastilla como le había hecho muchas veces antes, se me iba a pasar, pero esta vez era diferente, el dolor no cesaba, al contrario, se hacia más y más fuerte al grado de desvanecerme y de perder el conocimiento por completo.
Cuando desperté estaba en una cama de hospital sentía como que un tren me hubiera pasado por encima! Pero no había sido un tren, lo que había pasado era una operación a cráneo abierto del cerebro, casi nada; poco a poco empecé a recuperar el hablar y pensar derechito, aunque la verdad es que hasta la fecha no lo he recuperado del todo.
Los días comenzaron a pasar y yo me recuperaba a pasos de tortuga, cada día un poquito más y más, así paso el primer mes y yo seguía en el hospital Juárez, donde me salvaron la vida después de que me operaran de emergencia en la Clínica Londres donde fuimos por estar cerca de la casa de Cesar mi editor! A donde habíamos ido para editar un comercial que yo había dirigido, el que me proyectaría a las ligas mayores o al menos eso es lo que decían Eugenio y Martín mis productores.
Total que me operaron en la Londres y de ahn con Vero, una chica que trabajaba en un asilo de ancianos y que estaba en busca de otra chamba para mantener a sus 3 hijosí en un movimiento arriesgado me trasladaron al Hospital Juárez, donde en realidad me salvaron la vida. Ahí estuve en recuperación unas semanas hasta que el doctor nos indicó que ya era buena idea que me fuera a casa por las bacterias del hospital, que mi recuperación en el Juárez había terminado. Así que me fui a casa y llegué en calidad de trapo.
Pesaba 55 kilos yo, que estoy acostumbrado a pesar 65 kilos siempre.
Ahí empezó mi verdadera rehabilitación con Vero, una chica que trabajaba en un asilo de ancianos y que estaba en busca de otra chamba para mantener a sus 3 hijos.
Así que estuve con Vero un buen tiempo, hasta que mi madre encontró un lugar de terapias en Atizapán, aha sentir que si había remedio para mi derrame y sus secuelaslugar de terapias para muchos discapacitadoe tener a sus 3 hijosí conocí a Brenda una terapeuta que estaba buscando poner su propio lugar de terapias para muchos discapacitados, Ahí estuve yendo por alrededor de 1 año y seguí hasta que me cansé de ir con ella y también ya me había recuperado todo lo que pudieron hacer ahí. Después siguió el Instituto Nacional  de Rehabilitación Donde conocí a Poncho mi terapeuta que me ayudó muchísimo a sentir que si había remedio para mi derrame y sus secuelas, ahí me dieron muchas terapias que me sirvieron mucho para no estar tan espástico y caminar mejor.
Después seguimos con la terapia en casa y el INR y fui mejorando, pero las mejoras fueron ya tan graduales y casi imperceptibles que ya solo las noté yo, y en teoría esa era la meta de la carrera.
Pero lo que he aprendido en esta experiencia es que nunca es la meta, cuando parece que ya has llegado a la meta, aparece algo que te enseña cuan equivocado estás. Así que en eso estoy, en correr una carrera que no tiene meta y no llegar nunca hasta el final, y creo que no lo cambiaría por otra cosa, porque rehabilitarme ha sido un estilo de vida y no conozco otro aunque ahora trabajo en la fotografía de mi papá donde tomo fotos y las imprimo y recorto con ayuda de mi tía Bertha que también sin quererlo se ha visto involucrada con todo lo que es mi recuperación, y no le pesa, al contrario, creo que es un acto de amor.
También todos los que se involucraron con mi rehabilitación lo hicieron por amor, amor hacia mi, amor por su profesión o amor a la vida, pero amor al fin y al cabo.




El lado derecho del cerebro es el que controla las emociones! Por eso está tan afectado ese rubro en mi, el lado derecho del cerebro está relacionado con la intuición, el pensamiento, divergente, imaginativo , metafórico, no-lineal, y subjetivo, y es el lado predominante en artistas, inventores y emprendedores. Por eso me cuesta tanto trabajo iniciar algo nuevo o darle seguimiento a lo que había iniciado! Pero eso es lo que dicen los libros, faltaba lo que dijera yo, y yo dije que aceptaba el reto de rehabilitarme.

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