Parece que Dios sabía muy bien de que pie cojeaba, porque me puso una prueba de paciencia siendo yo súper impaciente, y me la puso para hacerme paciente yo creo! Es algo difícil ser paciente cuando eso no está en ti, pero si te obligan a serlo, se te va quedando poco a poco, y ya después eres paciente aunque no te forzes! Eso me pasó a mi y me da gusto, hasta eso le agradezco a Dios por no haberme dejado morir ese día del derrame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario